viernes, 22 de octubre de 2010

Coordenadas para cometer un crimen


Esto de acariciarte
Con el extremo sur de mis pestañas
Con la intención, con la razón,
Con el tesón, la misma nada.
Con este aire entre los dos que llaga.

Esto de consentirme
Y concederme este derecho de distancias  magras
De hacerte mío con silencio atroz
Tan sólo con la carne de mi voz callada.

Esto de refugiarme
Acometer y arremeter feroz, voraz
con premeditación y alevosía reiteradas
Sin más excusas, sin perdón y sin coartada.

Esto de elucubrar
La escena exacta, la inclinación, la sala
Y para devorarte y demorarme en vos
en la contemplación de tu mirada.

Esto de respirarte
A 38° latitud del sur, 57 ° longitud oeste
Y para sucumbir, izar el pabellón
desmantelar y reescribir la nueva  trama.

Y para consumirme y consumarte
Y para cometerte y convidarte
Y para contagiarme
Y para concurrir y canturrear
Y tal vez conservarnos y cambiar
Y para concebir el crimen tan deseado.

Y para deslizar  y sistematizar
Y para claudicar, capitular
Y para naufragar
Encontrarte –encontrarme  así sin más
conjugando otro Hado

Resulta imperativo, es esencial
Fundamental. Es primordial.
Establecer la coordenada exacta de tu espacio.

lunes, 18 de octubre de 2010

Caducifolio (A mi madre: mi lugar en el mundo)


No te apagues deciduo
Árbol mío callado
No te escurras, te agotes
No abandones tus soles.

Sé mi bosque por siempre
el de Hood, el de otros.
La madera, el perfume
el refugio y el soplo.

Incipiente, cual brote
me cubriste de estrellas
cuando en mi nimiedad
elevabas  tus ramas
para darme  la luna
a sorbos- cucharadas.

En la metamorfosis
de esta vida, la mía
fui tu brote, la flor,
fui la fruta amarilla.

Hoy soy pájaro azul
de la ignota presencia
no imagino mi nido
sin tu luz, con tu ausencia.

Bajo el fiero huracán
protegiste mi cielo
evitando lo gris
lo cubriste de flores.

Si volar he aprendido
Lo alcancé de tus ramas
En tu hoja inmortal
vi brillar mis mañanas.

He bebido tu néctar
de primaverales años
Y con él, la sapiencia,
la entereza, la aurora,
la esperanza, la fiera.

Vi caer las nevadas,
en tus gajos desnudos
y sorteando estaciones
te cubriste de flores


En veranos de otros, primaveras foráneas
Con tu savia curaste las heridas ajenas.
Aunque en ello restaras el ramal de tus días
al viento regalabas  con tu polen la vida.

Sin embargo pulsaba en tu estoica raíz
un futuro perfecto que latía y latía
Mientras otros bebían…

Y me diste de hogar  rebosante follaje
Para el hoy, el mañana,
la ilusión y los años.

Me enseñaste de arrojos
Y que no hay vuelos vanos
Aferrada a la luna
Soportar las vacíos.

Hoy tu tronco quebrado
Se deshace en mis manos
Y soy nada, soy nadie
Sólo un pájaro gris
que te ve claudicar
sucumbir al ocaso.

Y quisiera sin más
Por el siempre, el perpetuo
ser la savia que bebas
encender primaveras.

Y llegar como vos
con el clima templado
Y serena cual lago
entibiar tus mañanas.

Darle inmortalidad a tus hojas carnosas
Y feliz con mi vuelo
abonar tus raíces
Regalarte esos sueños
Que perdiste, que diste…

Y ofrecerte estas alas
Renacer en tus brozas.             
ave caducifolia
para su árbol perenne.

viernes, 6 de agosto de 2010

Sin brújula, por Judith Márquez


Vuelo hacia vos, voy a vos
En la luz, en la penumbra
En el infierno mismo
En este invierno…

Nado hacia vos en la hojarasca errante
Me elevo hasta tu orilla, me sumerjo.
Asiento tus distancias
me reconstruyo , persevero y creo.

Me hundo en la presencia remota de tu encuentro
Corro hacia vos, en la distancia cercana
te presiento…

Sujeto manecillas de reloj
Para viajar presurosa en busca de tu aliento
Me detengo en vos, me diluyo
Camino, repto, desvarío
Hablo de vos, me adentro…

Huyo hacia vos. Salto a tu abismo
Emerjo de veranos, de destierros.

Miro en vos, pienso y planeo
Destejo las fronteras del silencio

Sin titubear tal vez, con incesante paso
¡Piernas quebradas y tantos desvelos!
Vuelo hacia vos, voy a vos y tiemblo
En la memoria, en el cerebro ciego.

Temiendo alguna vez erradicar sin más
Arrancar de mi ser  este camino eterno
Quizás  tan sólo sea la ilusión,
la forma de encontrar razón a  mis silencios…

Estás, pero no estás
En mis aquí, en los allá
En mi verdad, en mi credo
La meta que quizás aguarde mi llegar
La tempestad que de ¡por fin!
Respuesta a la ceguera estoica, de mis sueños.


viernes, 2 de julio de 2010

Especies reactivas

Se saturan, Se diluyen Se emulsionan Se disuelven Se licúan Se equilibran Desplazados, Reactivos, Se producen Y se olvidan… Y desandan el camino Y retornan al principio de los tiempos Estrangulan los delirios y el deseo Amarrocan las distancias, los momentos. Y se estancan como aureolas de faroles Sin amor , sin amuleto: Sin aliento. Y vacíos, hemipléjicos y truncos Reconstruyen con fragmentos de otros tiempos El fulgor de amanecer, el centelleo La homeostasis, la marea, los rincones. La memoria… Y este sol imprescindible del invierno.

domingo, 6 de junio de 2010

Tácito, por Judith Márquez


De mí lo oculto  en el cabello
En el rizo, en la vuelta de espirales.
En la antesala de mis uñas
En el resplandor del  respirar nocturno
En la almohada invernal, de golpes de puñal
En la pluma que cae lentamente.
De mí el segundo, el minuto  y horas, tal vez,
con sublimes fracasos
La piel  con su tibieza rebosante de lavandas,
Vainilla y sin querer jazmín y rosas.
La sincronía del silencio roto en mil esquirlas de murano antiguo
La melodía de mi sombra danzando en madrugada
El despertar de  ojos arañando la luna
Enhebrando las voces de recuerdos gastados.
De vos lo implícito, lo nunca visto, lo perenne, lo ciego para otros
La impercepción del movimiento de tus horas
La locura , el arrojo , el honor y el delirio
La remembranza histórica de pasos y tropiezos
La quimera, el ardor, la eternidad sin ojos
De mí lo tuyo, que es también lo mío
De mi tu sol, mi Tierra y Marte,
Es  ese lago azul, el río virgen
La plenitud de aquel cañón sin pasos.
De mí tu voz, tu media luz y sólo a veces faro
La sinrazón , la huida , el titubear en olas
Tu terquedad, lo magro, el retroceso
De vos, lo mío, esta distancia, este silencio calmo
La inmensidad, lo arrollador, la llama
Lo indivisible, él átomo, el reloj
El positrón con su electrón
Los años…
Y esta existencia gris, a veces tácita 
de irremediablemente amarillos ocasos.

sábado, 15 de mayo de 2010

Víctimas en espejo, de Judith Márquez


Discurren los aullidos  de la aurora
junto a la lágrima, la voz, el ciego azul
de  noches, acordes truncos de guitarras quemadas.
Y escupes sin piedad, y muerdes horas.
Vuelves impiadosa a un comienzo forzado
como si ilógicamente intentaras
tapar el sol con aquel gris de tus dedos flacos.
Y nieva en este mar…
caen meteoros en cunas vacías,
rasgan la piel,  reavivando  heridas.
Lejos sus manos, jamás escucharán que fueron siglos:
de refugio ,  bastión de salvación , de devoción sin pausas.
Y aquel bastón de ciega que, en tiempos de montaña, te guiara…
¡Has dado muerte al que te daba vida!
Quieres tal vez, acribillar un nombre,
Y olvidar que también (tal como él) perdiste en el ocaso
la  penosa batalla de los espejos rotos.
Crepitan sus zapatos bajo la luz asfáltica,
 la lluvia lo detiene  en la partida
 Más ,junto a él la patética ceguera
 tan lacrimosamente igual a la tuya.
La misma que en pasado a otros ojos prodigaras.
Se voltea y te mira busca un paso en vos
Busca en la nada…
Busca la luz en vos,
para ganar alguna vez la guerra ansiada.
Y en el adiós brutal aún te aclama.
Se enrosca a tus pies, se arrastra hasta lo indigno
Se despoja de él, sigue pensando
“Que este fin bien lo vale, que aún se puede más,
Que hay que sangrar  así medularmente”
Pero tu soledad en ecos se proclama
La elección  de lo ingrato: tu cárcel, tan ansiada.
El eco de tu sombra proyectada sin pausa, sin reparos.
Y la similitud se vuelve carne
se refleja en espejo la que fue tu mirada
Y te ves como él implorando humillada
Por migajas de amor, proclamando a otra nada.
Y en el parir salidas se encuentran en los ojos
Algo en él te recuerda incesantes batallas
Y en el aire que expira corporiza  fantasmas…
“Amor, de mil palabras cruzadas: el corazón muerto,
 (como los corazones en general)                         
es lo suficientemente frío, y aun así
ese hielo es  el mejor lugar para vivir.”
Yacen restos de sueños, víctimas del ocaso.
Él se abraza al  penoso quizás que lo amparaba.
De tu mano se pierde entre la nada.
A sabiendas que vos en  idéntico espejo
Ansiarás dedicar las extintas moléculas de oxígeno
Y acariciar tal vez, con similar  tesón, tu propia nada.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Clepsidra eterna, por Judith Márquez

En los enigmas encontré respuestas
Y melodía en unas notas vagas,
El cimarrón susurro de una noche
Y aquel buzón cargado de mensajes…
Que alguna vez atiborré en cascada.
En los relojes castigué en colores
La bipolaridad de aquel abrazo magro
Recapturé minutos de tu sombra
Y le robé segundos a tu espacio.
Repliqué la clepsidra exactamente,
Con nobles materiales y en escala.
Para cuantificar sonidos de tus labios
Para medir con agua los vocablos,
La canción, la dicción, el lineamiento,
el murmullo, la voz, los mil pretextos
Con los que en este día te he anhelado.

viernes, 23 de abril de 2010

Voces…(caminito que el tiempo no borra). Carta joven a los ancianos que habitan en mí; por Judith Márquez


Han hablado. Son sus voces  mensajeras  susurrando  junto al abrigo del pasado .Desnudando mi presente, advirtiendo mi futuro.  En latencia, aguardando.
Ahora recuerdo quien soy, ahora recupero desesperadamente esa niña perdida que habitaba en la penumbra de las sombras del dolor. Cierro mis ojos abiertos a la marea de los miedos para rescatarlos del desastre. Para librarme de este mundo estéril tan distinto al que veía reflejado en sus ojos.
 Han hablado. Para estrujarlos contra el pecho y no dejarlos ir. Nunca más. Nunca Más. Para envolverme en el amparo indestructible, en su infinito  paso cansado y estoico. Para hundirme en la honradez de sus actos, en sus principios sin tregua.
Y mientras gira la cinta con mensajes ocultos, los de siempre, los que  me habían enseñado y que cubrí  en el camino; renacen  fragmentos de vida.  Un extraño magnetismo acarrea felicidades, cantos hermanos, siestas de buñuelos, tardes de tango, versos nobles, silla verde imborrable. Perfume de violetas, amaneceres de crema pastelera, de caras y caretas y relatos de mitines radicales, de sueños de juventud intentado una Argentina que no fue.
Y los besos de amor eterno que presenciaba entre ustedes,  los que viciaron mis sueños con una  espera infructuosa de un amor igual al suyo que no llega…
Son sus ojos grabados en los míos, es  el azul del cielo añorado del abuelo, es el marrón glasé  de mi nona hacedora de una tierra que dio frutos.
 Siguen hablando. Lloro a mares, a chorros,  a raudales inescrupulosos.
Solo entonces soy, y vuelvo a ser aquello. Lo perdido, lo dormido en mí.
La pequeña colorada de rulos dibujando con puntos; jugando en soledad, escuchando cuentos, volando sin reparos, amasando felicidades.
No, definitivamente el mundo no es como me lo mostraban. No hay grillos que sonríen, ni ratitas  comedoras de queso que ayudan a hormigas. Ya no huelo el pan casero, ni siquiera lo pruebo, no existirá jamás un vaso de leche verde, ni tortas de barro con vasitos de licor. En ningún tiempo cocinaré las mil recetas enseñadas.
¡Cuántos hilos soñarán con estar entre tus agujas, Felipa! Si hasta las plantas más bellas se conmoverían con tu presencia.
 ¡Cuántos nietos soñarán posar sus manitas en las tuyas en un ralé infinito, camino de la escuela, Isauro!
Están en mí, están aquí por los siglos de los siglos, por los tiempos mal vividos, por los buenos y escasos desde entonces, por  el honor que me dejaron como herencia, por la niñez de felicidad perenne que no quiere rendirse, ante tanto mundo estéril.
Soy esto, este puñado de luchas magras en un camino pedregoso, sin mi sweater de hilos especiales, sin la caricias , imprescindibles para respirar. Sin el mundo perfecto, sin el amor eterno.
 Pero siento su luz a cada instante y sus voces me habitan en el silencio; cuando cala en lo profundo la desazón, cómo un páramo a la espera  del río. Es entonces cuando recuerdo que he sido demasiado feliz para  tiempos como estos.
Desmedida  herencia para una mendiga del desierto que se hace millonaria cada vez que la habitan sus  ancianos.


sábado, 10 de abril de 2010

Al alba; por Judith Márquez




¿Por qué gritan los silencios a través de mis ojos
si por siglos he callado su bullicioso estruendo?
Más; esta noche no he logrado, no he podido satisfacerlos
Me laceran, me carcomen, me reinventan
Entierran sus verdades en mis oídos
Se cuelan en mi pelo.
Invaden desafiando las leyes del ocaso.
Musitan aberrantes desde  la médula ósea del anhelo.
Agitan  las fuerzas y las ansias, hasta alcanzar escape.
Entonces, en su tiempo y no antes:
Se apoderan, se dibujan, me trascienden
segundo a segundo en un aturdimiento sin pausas
hasta confundirse con la aurora…

Y te nombran, y te nombran y te nombran
Sin que medie piedad para conmigo.

lunes, 5 de abril de 2010

Celebración, por Judith Márquez

Tengo urgencia de tu aura, carestía de tu voz, indigencia de tus pestañas Hambre de tus sueños, insuficiencia de tu andar, miseria de tus manos Privación de tus labios, pobreza de tu tiempo, aprieto de tu lágrima Penuria de tu hálito, parquedad de tu risa, apuro de tu vuelo. Ahogo de tu luz, estrechez de tus pensamientos, carencia de tu abrazo Ausencia de tu cuerpo; abstinencia de tu espacio. Y aún así, sin nada, desnuda y miserable en este andar de vuelo trunco. Canta el alma pregonando… paupérrima, famélica, aullando en la penumbra de mis horas Aquella, la misma, que acaricia tiernamente tu recuerdo para saciar sin pausa mis silencios.

jueves, 1 de abril de 2010

La rebelión del iceberg, por Judith Márquez


 ¡Sálvate de mí! noche de luna excelsa
Vélate de mis dedos largos
Y de las uñas roedoras del desprecio
Titanic te negabas a mis ruegos
¡Líbrate¡ de la eremita del parque
Es  el momento de la rebelión del iceberg…


¡Presérvate océano, sepulcro cruel de siglos de aislamiento!
Es el momento de la ermitaña del silencio
Que clava su bandera en la cima del volcán,
Aún  si tu sal amenazante roza mis pies suplicantes de camino
Más no le temo a  sangre derramada; ni a la sombra de su vuelco

¿De qué habrás de  jactarte en este tiempo?
mi turno, el ansiado, mi momento…
No me aleja, no me aparta, ni separa,
no tiembla en mí
ni arremete como antes tu tormento

Asístete, custódiate, guarécete de esta borrasca
Del torbellino henchido en mis secretos viejos
De la furia  del hielo harto  en profundidades
Del cúmulo aberrante en desamor perpetuo
Recógete, consérvate, defiéndete estrella cruel del desamparo
que fulgurabas y alardeabas ser tan sólo para ellos

Extrémate, desvélate es esta la cosecha de mi tiempo
¡Pobre de aquel poniente atestado en colores!
¡Pobre la escena ruin que me ocultó tu imagen!
Pobre la luz que me negó su fuego
¡Arrepentíos ya!

Transcurren los segundos y yo emerjo
Emano atiborrada de pasiones
En esta unción del subrepticio amor, que hoy es externo.
La sediciosa estalla y baña con dulzor
Es tiempo de revancha de sedientos.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Voracidad, por Judith Márquez


Y devoraba  inviernos de ilusiones gastadas
Masticaba hojas secas, distancias venideras
Deglutía en silencio primaveras eternas
Sus aromas, las flores y quizás su belleza
Ingería expectante, pero sin mediar pausa
La secuencia en cadena de maleables veranos
Y tragaba en exceso, longitudes, caminos
Dentelladas de tierra, de volumen, y cielo
Mascullaba, mordía, las ausencias, las sombras
Custodiando esperanzas de la alianza y  encuentro
trituraba lloviznas, corroía sequías.
Y hasta un día me hallé digiriendo una estrella
Amparada en el cruel desenfreno del tiempo
refugiada en anhelos yo roía y roía
Engullí los recursos con los dientes gastados
Consumí las jornadas y períodos sin tregua.
Sin embargo el desdén, la latencia y hastío
y tu equívoca voz de que el  tiempo no pasa.
La inclemencia fatal, la erosión del destino
me encontró atiborrada, con estómago lleno
repugnante en espacios y en tiempos no vividos.
Con colmillos sin filo, con el alma en un hilo
Con la apnea de espera, aguardando un latido.
Sin las cuatro estaciones, sin fragmentos de cielo
Sin la estrella que guía,  sin la hoja, ni el viento
Sin la flor, sin la nieve, sin la brisa o la llama
Sin el ciclo perenne, sin  amor, sin olvido.
Sin la voracidad como quien se ha vencido.

sábado, 20 de marzo de 2010

Por esta memoria que sangra: 24 de marzo de 1976-24 de marzo de 2010

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR (24 de marzo de 1977) 1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años. El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades. El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron. Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese ser nacional que ustedes invocan tan a menudo. Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina. 2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados. De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el submarino, el soplete de las actualizaciones contemporáneas. Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido. 3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga. Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras. Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos. Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de cuenta-cadáveres que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam. El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos. Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento. Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor. El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno. 4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas. Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles según su autopsia. Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora. En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea , sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre violencias de distintos signos ni el árbitro justo entre dos terrorismos, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte. La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay. La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas. Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales. A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal". 5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar , resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron. Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la racionalización. Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe. Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar el país, han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia. Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar. 6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos. El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos. Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional. Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas. Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022 Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.