lunes, 5 de abril de 2010
Celebración, por Judith Márquez
Tengo urgencia de tu aura, carestía de tu voz, indigencia de tus pestañas
Hambre de tus sueños, insuficiencia de tu andar, miseria de tus manos
Privación de tus labios, pobreza de tu tiempo, aprieto de tu lágrima
Penuria de tu hálito, parquedad de tu risa, apuro de tu vuelo.
Ahogo de tu luz, estrechez de tus pensamientos, carencia de tu abrazo
Ausencia de tu cuerpo; abstinencia de tu espacio.
Y aún así, sin nada, desnuda y miserable en este andar de vuelo trunco.
Canta el alma pregonando…
paupérrima, famélica, aullando en la penumbra de mis horas
Aquella, la misma, que acaricia tiernamente tu recuerdo
para saciar sin pausa mis silencios.
jueves, 1 de abril de 2010
La rebelión del iceberg, por Judith Márquez
Vélate de
mis dedos largos
Y de las
uñas roedoras del desprecio
Titanic te
negabas a mis ruegos
¡Líbrate¡
de la eremita del parque
Es el momento de la rebelión del iceberg…
¡Presérvate
océano, sepulcro cruel de siglos de aislamiento!
Es el
momento de la ermitaña del silencio
Que clava
su bandera en la cima del volcán,
Aún si tu sal amenazante roza mis pies suplicantes
de camino
Más no le
temo a sangre derramada; ni a la sombra
de su vuelco
¿De qué habrás
de jactarte en este tiempo?
mi turno,
el ansiado, mi momento…
No me
aleja, no me aparta, ni separa,
no tiembla
en mí
ni arremete
como antes tu tormento
Asístete, custódiate,
guarécete de esta borrasca
Del torbellino
henchido en mis secretos viejos
De la
furia del hielo harto en profundidades
Del cúmulo
aberrante en desamor perpetuo
Recógete, consérvate, defiéndete estrella cruel del
desamparo
que
fulgurabas y alardeabas ser tan sólo para ellos
Extrémate,
desvélate es esta la cosecha de mi tiempo
¡Pobre de
aquel poniente atestado en colores!
¡Pobre la
escena ruin que me ocultó tu imagen!
Pobre la
luz que me negó su fuego
¡Arrepentíos
ya!
Transcurren
los segundos y yo emerjo
Emano
atiborrada de pasiones
En esta
unción del subrepticio amor, que hoy es externo.
La
sediciosa estalla y baña con dulzor
Es tiempo
de revancha de sedientos.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Voracidad, por Judith Márquez
Y
devoraba inviernos de ilusiones gastadas
Masticaba hojas
secas, distancias venideras
Deglutía en
silencio primaveras eternas
Sus aromas,
las flores y quizás su belleza
Ingería
expectante, pero sin mediar pausa
La
secuencia en cadena de maleables veranos
Y tragaba
en exceso, longitudes, caminos
Dentelladas
de tierra, de volumen, y cielo
Mascullaba,
mordía, las ausencias, las sombras
Custodiando
esperanzas de la alianza y encuentro
trituraba
lloviznas, corroía sequías.
Y hasta un
día me hallé digiriendo una estrella
Amparada en
el cruel desenfreno del tiempo
refugiada
en anhelos yo roía y roía
Engullí los
recursos con los dientes gastados
Consumí las
jornadas y períodos sin tregua.
Sin embargo
el desdén, la latencia y hastío
y tu
equívoca voz de que el tiempo no pasa.
La
inclemencia fatal, la erosión del destino
me encontró
atiborrada, con estómago lleno
repugnante
en espacios y en tiempos no vividos.
Con
colmillos sin filo, con el alma en un hilo
Con la
apnea de espera, aguardando un latido.
Sin las
cuatro estaciones, sin fragmentos de cielo
Sin la
estrella que guía, sin la hoja, ni el
viento
Sin la
flor, sin la nieve, sin la brisa o la llama
Sin el
ciclo perenne, sin amor, sin olvido.
Sin la
voracidad como quien se ha vencido.
sábado, 20 de marzo de 2010
Por esta memoria que sangra: 24 de marzo de 1976-24 de marzo de 2010
CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR
(24 de marzo de 1977)
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese ser nacional que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el submarino, el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de cuenta-cadáveres que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea , sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre violencias de distintos signos ni el árbitro justo entre dos terrorismos, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar , resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la racionalización.
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar el país, han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos.
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el festín de los corruptos.
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Estaciones, de Judith Márquez
Respiro el
otoño de otros tiempos y de este
Paso tras
paso en el crujiente sendero
Lentamente
tiñendo atardeceres de oro
Prontamente
incrustando letargos,
en los
dedos, en las ansias, las realidades, las tempestades.
La mejilla del viento que sacude el aullido del
pecho…
La hoja
titilante que pinta de amarillo el deseo de soles…
Esperando;
aguardando; encubriendo;
En la apnea de transiciones.
Consumida.
sábado, 27 de febrero de 2010
Categórico, por Judith Márquez
Lo perentorio es esa irradiación de tus pestañas
Ese fulgor que fosforece el tiempo,
Es la llama del mar y del espacio
Es la luminiscencia de esos pasos
Es ese resplandor de uñas rasgadas,
por la lucha constante y los fracasos.
Lo inexcusable es el sol, la refulgencia
inminente, apremiante, inaplazable
de la voz , de la acción , de las banderas.
Un relámpago azul de grito mudo
Es la búsqueda digna del derecho
es ese rayo urgente, inacabable
la emisión concluyente, terminante
de este pecho, este andar de caminante.
Es la luz, emanando con la aurora
es el faro en neblina de este ocaso
Que resulta preciso, indispensable,
en un mundo sin rumbo, sin verdades.
Lo ineludible es el halo aglutinado
de la fe,la esperanza sin descanso
adherida a la sien y en los costados.
Lo accidental, esa cerilla extinta
bajo el abrazo infame de la sombra,
es la noche perenne en sus congojas,
es la duda a babores y estribores.
Lo transitorio es la muerte de centellas,
es ese juego cruel de falsedades,
es el triunfo de orbe aniquilada.
Lo necesario es el lustre -tesón de los intentos
el lucero- llovizna que da vida
bajo el empeño azul de lo soñado.
Lo imprescindible es palabra -candil, es lengua-faro
que destelle y carcoma sin descanso.
Lo decisivo es el germen de quimeras.
Lo irrenunciable es la paz de tus abrazos.
Ese fulgor que fosforece el tiempo,
Es la llama del mar y del espacio
Es la luminiscencia de esos pasos
Es ese resplandor de uñas rasgadas,
por la lucha constante y los fracasos.
Lo inexcusable es el sol, la refulgencia
inminente, apremiante, inaplazable
de la voz , de la acción , de las banderas.
Un relámpago azul de grito mudo
Es la búsqueda digna del derecho
es ese rayo urgente, inacabable
la emisión concluyente, terminante
de este pecho, este andar de caminante.
Es la luz, emanando con la aurora
es el faro en neblina de este ocaso
Que resulta preciso, indispensable,
en un mundo sin rumbo, sin verdades.
Lo ineludible es el halo aglutinado
de la fe,la esperanza sin descanso
adherida a la sien y en los costados.
Lo accidental, esa cerilla extinta
bajo el abrazo infame de la sombra,
es la noche perenne en sus congojas,
es la duda a babores y estribores.
Lo transitorio es la muerte de centellas,
es ese juego cruel de falsedades,
es el triunfo de orbe aniquilada.
Lo necesario es el lustre -tesón de los intentos
el lucero- llovizna que da vida
bajo el empeño azul de lo soñado.
Lo imprescindible es palabra -candil, es lengua-faro
que destelle y carcoma sin descanso.
Lo decisivo es el germen de quimeras.
Lo irrenunciable es la paz de tus abrazos.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Impregnación, por Judith Márquez
Respiro
estrellas con estos ojos rasgados
de canto-
llanto enmudecido
Susurro
frutos rojos de mi oído a tu boca
Saboreo el
aroma del mundo que hoy
ha sido
menos miserable
Acaricio la
palabra que te nombra
Signo por
signo
Casi
tristemente me despojo despacio
de la dama
solitaria y de su siglo de compañía
que clava
sus uñas en mis manos.
Lentamente
voy quitando sus dedos de helada desesperanza
para
abrazarme al océano de tus ojos rasgados
de
llanto-canto enmudecido
Impregnada
en la armonía de tu amparo.
sábado, 13 de febrero de 2010
A la espera, por Judith Márquez
Sueño en
amarillo
el dulce
canto de la palabra hecha labio,
del tibio
sonido que acaricia el diente
del
significado que rechina en lengua,
que fluye
salivalmente de tu boca.
La letra
azul que clava en el rojo de mi alma
La palabra
amasijo del aire que exhala mi silencio
Pero el
sonido silabeado del viento
sólo susurra
un marrón de sombra
secuestrando
una a una las letras salvadoras
esas que
redimen a los vivos de sus yerros,
las mismas
que pronunciadas cauterizan el suspiro
haciéndolo
impermeable del grito que me persigue
(en cada
oscura noche del verano interminable)
Sueño en
amarillo
A la espera
siempre
Y sólo
recibo el ténue gris plomo
de la
palabra olvido.
lunes, 8 de febrero de 2010
Tijeras, por Judith Márquez
Mudo mi cabello filamento a filamento, mecha a mecha
Sustituyo con él felicidad, angustia, restos de naufragios, nacimientos.
Modifico, innovo, altero, transfiguro, diferencio, transformo
Y es la vida, es el alma en queratina cayendo imbuida de presencias (y de ausencias).
Recorto, evoluciono, permuto, conmuto, desfiguro, deformo, altero
Corazas proteicas rancias por el tiempo, helicoidales, infinitas, truncas y enteras
Corrijo, relevo, enmiendo, rectifico, disfrazo, tergiverso
Capa a capa lo observo caer elástico, colágeno, palpitante, potencial
…Y sin embargo, después de la masacre,
en la inmediatez del crepitante sonido de cada vello en el aire,
del pelo que era mío y ya no es nada ; ni nadie
Permanezco, sigo, persisto, perduro, persevero
me establezco, me asiento , me avecino
con bulbos ávidos de latencia de vida
con raíces en busca del encuentro; de otros renacimientos.
Y devuelve el espejo un reflejo distinto
(Aunque a veces lo miro y parece el que fuera)
que transtorna, perturba, conmueve, descompone,
destruye, aturde, afecta, inquieta
Acelera, y agita, alborota proteica, pura, etéreamente…
la sabida esperanza de primitivos días, a pesar de tijeras.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Escasez, por Judith Márquez
Intento construir una
sonrisa con retazos de recuerdos
Coloco diente a diente imágenes borrosas
A veces, casualmente, se cuela alguna entera
Pero con asiduidad son décimas de sonrisa mutilada
Muecas truncas evocando memorias pasadas
Gestos medios, tercios de risa, cuartos de mímicas
inconclusas.
Busco en el fichero del alma la excusa de un tímido recuerdo
que tal vez sea (nada
más que ) un deseo intrínseco convertido
en verdad.
Y mientras pienso cómo haré para multiplicar
las décimas , los quintos, los medio de expresión risueña
Observo mi boca, condenada, que acaba de perder también los
labios.
sábado, 30 de enero de 2010
Cielo de tí, de Luis Alberto Spinetta
Una luna en tu noche tiene tiempo,
una figura de tus manos tiene mucho más.
Yo no tengo un solo signo tuyo en mi,
ya no se si quizá hay que jugar.
Los gemidos de tu siesta tienen tiempo,
y los fantasmas que amas tienen algo al fin
Yo no tengo un solo rastro tuyo en mi.
¡Oh! mi amor, sólo cabe luchar.
Sin despertar es como te atarás,
si no comprendes tus ojos brillarán,
solo brillaran...
Los desiertos y tus pasos
tienen tiempo,
Las mareas y las estelas
tienen cielo de ti,
ojalá tuviese yo tu amor así,
sin saber como entrar o como salir.
viernes, 22 de enero de 2010
El desalojo, de Judith Márquez
...Y sin voltear atravesó, cabizbaja, aquella puerta. Había pasado demasiado tiempo desde el recordado episodio en donde, fruto de sus arrebatos de elefanta joven, había quitado la vida.
Momento en el que Dios sordo, ciego y mudo había determinado su ostracismo hasta la toma de una resolución definitiva.
La sentencia tardó en llegar. Pero ahora, luego de la ruptura del desmesurado silencio, se retiraba despacio acatando el desalojo impuesto. Arrastrando toneladas de pesares y culpas recordó apagar las luces... Las escasas luces, encendidas todavía, de su alma ávida de perdones.
Final del Paraíso -se escuchaba en el aire.
¡Nadie discute las decisiones del Supremo¡ -se repetía .
Sólo restaba simular estar viva allá afuera, en el Infierno terrenal.
domingo, 17 de enero de 2010
Me sobra el corazón (de Miguel Hernandez)
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.
Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra corazón.
Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.
Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra corazón.
Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.
martes, 29 de diciembre de 2009
La balada del amor tardío de DULCE MARÍA LOYNAZ
Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...
Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... —No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...
Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... —No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Cuando el síndrome del nido vacío es cosa de humanos... por Judith Márquez
Estaban allí, otra vez, como cada año , como cada primavera de invierno extendido por estas tierras ungidas de mar. Los he visto desde que recuerdo y quiero creer que siempre es la misma pareja de palomas, buscando luego de rituales de amor un hogar nuevo. Nuevo y no tanto, ya que repetidamente revolotean por la raquítica enredadera del pequeño patio del laboratorio, aquel que cada día me recuerda que existe un afuera, un sol y un aire. El año pasado la hembra se pasó dias y lluvias cobijando un único huevo, mientras el macho revoloteaba trayendo palitos para apuntalar un hogar que no hubiese pasado ningún control de ingeniería civil ni arquitectura. Al cabo de un tiempo, en el gajito que ya casi tocaba el piso ( y al cual le quedaban tres palitos cruzados ) se apreciaban dos colas y cuatro alas. Pronto el pichoncito , cruza con mamut, desplazaría a su madre. Era un esperpento sin plumas, verdaderamente repugnante, pero no menos adorable. Y de repente nos encontrábamos mirando a través del cristal de química clínica entre paciente y paciente . Nunca había visto un nido tan despojado de paredes y tan lleno de amor. Una mañana, de esas que comienzan para mí minutos antes de tocar las 7 am, en ese lugar tan mío y no tanto, lo busqué de reojo y noté que él ya había decidido emprender vuelo. El aprendizaje le llevó un par de días que finalmente resultaron menos de los que imaginé. La imagen del nido vacío me llenó de melancolía.
¡Cosa de humanos !-pensé; como quien ve partir sus hijos luego de educarlos y criarlos aunque estos, claro está, no eran los míos y lejos estaban filogenéticamente de serlo.
Esta primavera, tan invernalmente lluviosa y fría aparecieron de nuevo con arrumacos renovados y más bailes de conquista. La misma hembra y el desafío de dos machos de los cuales , me empeño en creer, salió triunfante aquel que contruyera aquel hogar que resistiera las leyes de física .
Insistieron en la enclenque enredadera que esta vez, luego de experiencias previas, se negó de manera natural a darle abrigo. En fin, se mudaron más allá al jazmín de arroz y sus aromas. Definitivamente el curso acelerado de construcción de nidos había sido próspero y dio que hablar. Lluvias y más lluvias y cascarones pequeños en el piso no detuvieron a la naturaleza y sus maravillas . En días tres colas y seis alas se vislumbraban. Decidí ser más que una espectadora de ventana y de vez en cuando me acercaba despacio para apreciar su crecimiento , mientras los fotografiaba. Uno de los pichones siempre me daba la espalda , pero con otro pude establecer una extraña conexión...

Llegaron las clases de vuelo dirigido con más fracasos que aciertos . Fue, aquel día y no otro en el que al levantar la persiana del sector estaba allí ,el más pequeño mirando hacia otro nido, esta vez el mío. Con su plumaje ralo y su cara expectante de aquel que se dispone a salir a la vida . ¡Sos hermoso!- exclamé, mientras me miraba fijamente a través del vidrio. Esta vez era mi nido el que estaba más lleno que nunca con su mirada atenta entre vuelo y vuelo , entre paciente y paciente.
¡Cosa de humanos !-pensé; como quien ve partir sus hijos luego de educarlos y criarlos aunque estos, claro está, no eran los míos y lejos estaban filogenéticamente de serlo.
Esta primavera, tan invernalmente lluviosa y fría aparecieron de nuevo con arrumacos renovados y más bailes de conquista. La misma hembra y el desafío de dos machos de los cuales , me empeño en creer, salió triunfante aquel que contruyera aquel hogar que resistiera las leyes de física .
Insistieron en la enclenque enredadera que esta vez, luego de experiencias previas, se negó de manera natural a darle abrigo. En fin, se mudaron más allá al jazmín de arroz y sus aromas. Definitivamente el curso acelerado de construcción de nidos había sido próspero y dio que hablar. Lluvias y más lluvias y cascarones pequeños en el piso no detuvieron a la naturaleza y sus maravillas . En días tres colas y seis alas se vislumbraban. Decidí ser más que una espectadora de ventana y de vez en cuando me acercaba despacio para apreciar su crecimiento , mientras los fotografiaba. Uno de los pichones siempre me daba la espalda , pero con otro pude establecer una extraña conexión...
Llegaron las clases de vuelo dirigido con más fracasos que aciertos . Fue, aquel día y no otro en el que al levantar la persiana del sector estaba allí ,el más pequeño mirando hacia otro nido, esta vez el mío. Con su plumaje ralo y su cara expectante de aquel que se dispone a salir a la vida . ¡Sos hermoso!- exclamé, mientras me miraba fijamente a través del vidrio. Esta vez era mi nido el que estaba más lleno que nunca con su mirada atenta entre vuelo y vuelo , entre paciente y paciente.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Sublevación molecular...recordando a Lord Byron
Definitivamente llevo en mí una pequeña carga de moléculas sublevadas que me gritan al pasar ser de otro tiempo. Impregnadas de romanticismo se levantan (ultimamente bastante seguido) contra el resto de la materia constitutiva . En ocasiones las escucho atentamente y dejo que gobiernen con una libertad que abruma...Luego las castigo criogénicamente y las llevo a un letargo dónde no hay lugar para tibiezas de soles. Leí de una conferencia que está por realizarse en Madrid por estos días. Horas maravillosas dedicadas a recordar el movimiento Romántico y su esplendor. Me dio mucha tristeza estar tan cerca de algunas cosas y tan lejos de tantas otras y descuidé sin querer la hibernación a la que había sometido a las insurrectas moléculas. Comenzaron a girar a generar una entropía instantánea. Caos y más caos se mezclaban con voces que intentaban expresar no sé que cosa. Me esforcé por tranquilizarme y fue así como pude escuchar profundos ecos envueltos en profundidades de mar. Eran ellas susurrando, elucubrando incesantes con la brisa de mar de aliada , repitiendo Lord Byron, Lord Byron, Lord Byron.
La partida (de Lord Byron)
¡Todo acabó! La vela
temblorosa
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Si pudiera ser hoy lo que antes era,
y mi frente abatida reclinar
en ese seno que por mí latiera,
quizá no abandonara esta ribera
y a la sola mujer que puedo amar.
Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos
que fueron mi contento y mi pesar;
loa amo, a pesar de sus enojos,
pero abandono Albión, tierra de abrojos,
y a la sola mujer que puedo amar.
Y rompiendo las olas de los mares,
a tierra extraña, patria iré a buscar;
mas no hallaré consuelo a mis pesares,
y pensaré desde extranjeros lares
en la sola mujer que puedo amar.
Como una viuda tórtola doliente
mi corazón abandonado está,
porque en medio de la turba indiferente
jamás encuentro la mirada ardiente
de la sola mujer que puedo amar.
Jamás el infeliz halla consuelo
ausente del amor y la amistad,
y yo, proscrito en extranjero suelo,
remedio no hallaré para mi duelo
lejos de la mujer que puedo amar.
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Si pudiera ser hoy lo que antes era,
y mi frente abatida reclinar
en ese seno que por mí latiera,
quizá no abandonara esta ribera
y a la sola mujer que puedo amar.
Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos
que fueron mi contento y mi pesar;
loa amo, a pesar de sus enojos,
pero abandono Albión, tierra de abrojos,
y a la sola mujer que puedo amar.
Y rompiendo las olas de los mares,
a tierra extraña, patria iré a buscar;
mas no hallaré consuelo a mis pesares,
y pensaré desde extranjeros lares
en la sola mujer que puedo amar.
Como una viuda tórtola doliente
mi corazón abandonado está,
porque en medio de la turba indiferente
jamás encuentro la mirada ardiente
de la sola mujer que puedo amar.
Jamás el infeliz halla consuelo
ausente del amor y la amistad,
y yo, proscrito en extranjero suelo,
remedio no hallaré para mi duelo
lejos de la mujer que puedo amar.
Mujeres más hermosas he
encontrado,
mas no han hecho mi seno palpitar,
que el corazón ya estaba consagrado
a la fe de otro objeto idolatrado,
a la sola mujer que puedo amar.
Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
en el ausente nadie ha de pensar;
ni un solo recuerdo, ni un suspiro
me dará la mujer por quien deliro,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Comparando el pasado y el presente,
el corazón se rompe de pesar,
pero yo sufro con serena frente
y mi pecho palpita eternamente
por la sola mujer que puedo amar.
Su nombre es un secreto de mi vida
que el mundo para siempre ignorará,
y la causa fatal de mi partida
la sabrá sólo la mujer querida,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
¡Adiós!..Quisiera verla... mas me acuerdo
que todo para siempre va a acabar;
la patria y el amor, todo lo pierdo...
pero llevo el dulcísimo recuerdo
de la sola mujer que puedo amar.
¡Todo acabó! La vela temblorosa
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
mas no han hecho mi seno palpitar,
que el corazón ya estaba consagrado
a la fe de otro objeto idolatrado,
a la sola mujer que puedo amar.
Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
en el ausente nadie ha de pensar;
ni un solo recuerdo, ni un suspiro
me dará la mujer por quien deliro,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Comparando el pasado y el presente,
el corazón se rompe de pesar,
pero yo sufro con serena frente
y mi pecho palpita eternamente
por la sola mujer que puedo amar.
Su nombre es un secreto de mi vida
que el mundo para siempre ignorará,
y la causa fatal de mi partida
la sabrá sólo la mujer querida,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
¡Adiós!..Quisiera verla... mas me acuerdo
que todo para siempre va a acabar;
la patria y el amor, todo lo pierdo...
pero llevo el dulcísimo recuerdo
de la sola mujer que puedo amar.
¡Todo acabó! La vela temblorosa
se despliega a la brisa del mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
Versión de Ismael
Enrique Arciniegas
viernes, 30 de octubre de 2009
Albedrío de añoranza, de Judith Márquez (antes del sismo)
Esto de extrañarte vorazmente, indescriptiblemente, abusivamente, insoslayablemente, largamente , prontamente, seguidamente, inacabablemente, sorpresivamente, profundamente, sostenidamente, inmensamente, silenciosamente, tácitamente, bulliciosamente, entrañablemente, vigorosamente, sublimemente, adorablemente, tenazmente, poderosamente, encendidamente, afanosamente, intensamente, continuamente, constantemente, perseverantemente, cercanamente , repetidamente, invasivamente, sensiblemente, lujuriosamente, ostensiblemente, sustentablemente, eternamente , dulcemente, amorosamente, melodiosamente, constructivamente, elevadamente, imborrablemente, inolvidablemente, concientemente, imaginariamente, necesariamente, totalmente, imperiosamente, indescriptiblemente, indudablemente, altivamente, divinamente, repetidamente, distantemente, lejanamente, cárnicamente, espiritualmente, físicamente, mecánicamente, químicamente, biológicamente, poderosamente, férreamente, fugazmente, positivamente, singularmente, particularmente, universalmente, secretamente, públicamente, súbitamente, estrechamente, temerosamente, paulatinamente, poéticamente, incalculablemente, intrincadamente, curiosamente, vanamente, inescrupulosamente, osadamente, calmadamente, claramente, brillantemente, precozmente, intensamente, impregnadamente, volátilmente, salvajemente, divinamente, indestructiblemente, acabadamente, enjundiosamente, sostenidamente, trascendentalmente, desprejuiciadamente, rebosantemente, azulgranamente, vitalmente, mortalmente, atemporalmente, inconfundiblemente. Así, de todas las formas posibles,
en todas las direcciones. (Esperadamente, latente en el efímero encuentro programado )
Enlaextensaypenosahistoriadelahumanidad.
Elijo una vez más: extrañarte, así.
domingo, 25 de octubre de 2009
..."Pero tú sabes menos que yo, y algo orgulloso
de que te pertenezca , en tu juego engañoso
Persistes, con aire de actor del papel dueño.
Yo te miro callada con mi dulce sonrisa,
y cuando te entusiasmas, pienso: no te des prisa,
No eres tú el que me engaña; quien me engaña es mi sueño"...
(ALFONSINA STORNI)
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